Centro Humano de Liderazgo, Ciudad Juarez Chihuahua

Boletín Visionario

¿Tolerar o Preferir?

Por: Luis Eugenio Sánchez

Tolerar es cuando tenemos que elegir entre algunas opciones, las cuales nos resultan inaceptables todas.
Preferir es cuando optamos por algo más deseable que otro, pero escogemos entre algunas opciones que por decirlo así; aceptamos como buenas o deseables.
En nuestros días muchas personas confunden la diferencia entre tolerar y preferir. Tolerar es escoger algo que por sí mismo vemos como inadecuado. En Ética; "La Tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), es "una noción que define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral"
En lo religioso, tolerancia significa respetar y aceptar la existencia de otras formas de vida, creencias e ideas, o aún en la "no-creencia" en alguna religión. Es así que una persona que profese la religión luterana podrá "tolerar" a un metodista o a un ateo, según la definición dada arriba; o sea respetar, aceptar la existencia de otras formas de pensar. Esto no quiere decir "abdicar" de sus propias creencias de ninguna manera, solo significa aceptar su existencia y respetarla.
Históricamente, el edicto de tolerancia de Nicomedia del 30 de abril del año 311 puso un punto final a las medidas represivas instituidas en el Imperio Romano en contra de los cristianos por el emperador Diocleciano. El edicto de Nicomedia fue promulgado por el emperador Galerio, quien era uno de los más decididos enemigos del cristianismo. Galerio murió cinco días después de la promulgación del edicto. He aquí parte del edicto:
"Entre todo lo otro que por el bien y la prosperidad de la cosa pública dispusimos, quisimos en el pasado armonizar todas las cosas ... buscamos que, incluso los cristianos, que habían abandonado la religión de sus ancestros, se reintegrasen a la razón y al buen sentido.
... Los cristianos .. fueron presa de tal tamaña estupidez, que abandonaron las instituciones ancestrales, ...
Aún así muchos perseveraron en su propósito... Habida cuenta de nuestra gran clemencia e inveterada costumbre de indulgencia ...creemos que debemos extenderla también a este caso. De tal modo pueden nuevamente los cristianos reconstituirse ... siempre que no hagan nada en contra del orden público...
Este edicto se dicta en Nicomedia a un día de las calendas de mayo en nuestro octavo consultado y en el segundo de Máximo Lactantius."
Vemos como el emperador Galerio no abdica sus creencias, más bien recurre según él, a "(su) gran clemencia" la cual le extiende a los cristianos "siempre que no hagan nada en contra del orden público".
En el año 313 se firmó el Edicto de Milán, que garantizó totalmente la libertad de cultos colocando al cristianismo en igualdad con las demás religiones del Imperio.
La tolerancia nunca debe confundirse con la indiferencia, porque cualquier forma de indiferencia es radicalmente contraria al profundo interés por el hombre. Ya lo dijo la Madre Teresa de Calcuta: " El mal más grande es la indiferencia".
En la actualidad tenemos un mundo en el que a menudo actitudes rígidas suscitan incomprensión y sufrimiento. Sólo a través del diálogo (que nos llevaría a acciones concretas) puede existir la esperanza de que el mundo llegue a ser un lugar de paz.
Una sociedad sana promueve siempre el respeto de los derechos inviolables e inalienables de todas las personas. Pero sin "una base moral objetiva, ni siquiera la democracia puede asegurar una paz estable"
En este sentido, el relativismo moral mina el funcionamiento de la democracia, que por sí misma no basta para garantizar la tolerancia y el respeto entre los pueblos.

Por tanto, es de fundamental importancia educar en la verdad (en los valores universales: paz, justicia, solidaridad, subsidiaridad, fraternidad, trabajo, creatividad, igualdad humana, trato igual a iguales...), y favorecer la reconciliación dondequiera que haya sido perjudicada
Es deber de toda persona de buena voluntad, ayudar a construir una sociedad pacífica y a superar la tentación de agresividad y enfrentamiento fútiles. Todos tenemos la responsabilidad de dar nuestra contribución particular a la paz y a la armonía, poniendo nuestra herencia espiritual y cultural y nuestros valores éticos al servicio de la comunidad. No abdiquemos de esta responsabilidad. Tolerar no significa ceder mis creencias ni mis valores sino exponerlos, demostrarlos; exhibirlos con valentía pero con respeto a los de los demás. Nuestro trabajo es luchar por que podamos preferir entre varias opciones buenas para nuestra comunidad en todos los ámbitos de nuestra vida.

---
« Página Anterior

Visionario - Cehlider